La marca de camiones INTERNATIONAL se sube al túnel de viento más grande del mundo

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Un viento frío está soplando, pero a los ingenieros que corren por el recinto gigante no parece importarles. Están ocupados moviendo una varita de humo parecida a una caña de pescar de un lado para otro, viendo aceite mineral vaporizado que fluye de su punta como una estela sobre el camión grande más elegante que hayas visto.

Los ingenieros llaman a este espacio “el 80 por 120”; es el túnel de viento más grande del planeta, 80 pies de altura y 120 pies de ancho [37 por 24 metros], lo suficientemente amplio como para contener un Boeing 737 y es la estrella del National Full-Scale Aerodynamics Complex en Mountain View, California. El camión es el “CatalIST” de la marca INTERNATIONAL®, un concepto fabricado para reducir la fricción y aumentar la eficiencia del combustible. El “80 por 120” es uno de los pocos lugares que realmente puede poner el nuevo diseño a prueba.

Situado al borde occidental del Ames Research Center de la NASA, el “80 por 120” supera los más altos elogios. Es su mayor motivo de admiración. Siempre está en intensa rotación. ¡Esto no es solo girar! Sus seis turbinas de 12 metros de ancho –cada una con un motor de 22.500 caballos de potencia– pueden alcanzar 180 revoluciones por minuto, generando vientos de 177 km/h en el túnel y moviendo 60 toneladas de aire cada segundo. A esa velocidad, consumen 106 megavatios de electricidad, suficiente para alimentar una ciudad de 100.000 habitantes.

Las turbinas están situadas en la parte posterior del túnel, 427 metros al fondo. En el frente hay una puerta de malla del tamaño de un campo de fútbol americano, que aspira el aire del exterior, pero no cosas como gansos ni empleados de la NASA. Después de llenar todo lo largo del túnel y pasar por las turbinas, el aire escapa hacia el cielo. Eso es bueno para las personas de los alrededores que no están interesadas en recrear a Mary Poppins, pero es un problema potencial para los aviones comerciales que aterrizan y despegan en el cercano Aeropuerto Internacional de San José. Así, antes de hacer girar las turbinas a toda velocidad, la Fuerza Aérea advierte a los pilotos sobre el riesgo de turbulencia.

Un túnel de viento más pequeño se abrió aquí en 1944 y probó los aviones a chorro de la guerra fría y modelos del transbordador espacial. El grande se abrió en 1987, lo suficientemente amplio para acomodar helicópteros con rotores de 20 metros y el paracaídas que sirvió para aterrizar el astromóvil Curiosity en Marte. “Uno puede hacer muchas cosas a gran escala que no puede hacer en túneles más pequeños”, dice Scott Waltermire, que dirige el Aerodynamics Complex.

Es por eso que INTERNATIONAL llegó con su camión, que una grúa colocó en su lugar (las paredes del túnel se abren para facilitar el acceso). El fabricante, con sede en Chicago, ha pasado cinco años trabajando en el prototipo de camión grande, con una subvención de 20 millones de dólares a través del programa SuperTruck II del Departamento de Energía. El camión CatalIST (el “IST” representa International SuperTruck) tiene un tren propulsor semi-híbrido, con sistemas auxiliares como corriente alterna proveniente de una batería cargada por paneles solares en el techo y frenos regenerativos.

Y se ve muy imponente. Elegantes cámaras que remplazan los voluminosos espejos laterales. Neumáticos ancho “Super single” en lugar de neumáticos dobles más delgados. Faldas de remolque sofisticadas y un carenado de cola para suavizar el flujo de aire sobre el camión.

“Si usted piensa en la analogía de un barco que pasa por el agua dejando una gran estela, estamos tratando de reducir la estela que el camión crea”, dice Craig Czlapinski, ingeniero aerodinámico de INTERNATIONAL. El resultado es un camión que INTERNATIONAL dice que tiene un increíble consumo de 0,18 litros por kilómetro, incluso cuando está 80 por ciento cargado, mientras que un camión grande típico de 18 ruedas consume 0,39 litros por kilómetro.

Han llegado al túnel de viento para hacerlo aún mejor. La prueba inicial mantiene la velocidad del viento baja, alrededor de 24 km/h. Czlapinski mueve la varita, guiando el humo sobre la cabina y a lo largo del remolque. La empuja entre los dos, luego en el pozo de las ruedas, observando los puntos donde el humo (y por lo tanto el aire) se aleja de la carrocería. Entonces, los miembros del equipo activan la plataforma giratoria en la que se apoya la mayor parte del camión, de unos 17 metros de diámetro, girándolo unos pocos grados hacia la izquierda y luego hacia la derecha. El viento, después de todo, no golpea a los vehículos de frente. Ellos notan fugas de humo a través del carenado de cola, un resultado de la fricción halando las puertas traseras del remolque; por eso, es probable que se necesite añadir un sello para tapar la fuga. En el frente, el humo se está aspirando entre la cabina y el remolque, un signo de que deberán bajar los deflectores ajustables del techo del remolcador.

Después de unos 40 minutos en el viento, los ingenieros cerraron las turbinas y salieron. Para la próxima prueba, se sentarán en la sala de control. A nadie se le permite estar en el túnel cuando el viento se acelera a velocidades de autopista. La gente de INTERNATIONAL pasará cinco semanas aquí, probando el CatalIST y algunos otros modelos de producción, intercambiando remolcadores y remolques. Luego regresarán a Chicago para estudiar los resultados, eliminar las debilidades y perfeccionar la aerodinámica.

Y mientras están haciendo mejores camiones para todo el mundo, los operadores del túnel de viento se prepararán para poner a su próximo cliente gigante en el vendaval.

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